El enojo y la ira son emociones muy fuertes, y como todas las demás, afectan a nuestro cuerpo directa o indirectamente, desencadenando muchas reacciones en diversas partes de nuestro cuerpo.
Es normal que todos nos enojemos de vez en cuando, pero cuando éste enojo se convierte en ira y sobretodo se vuelve muy común, termina perjudicando a nuestro cuerpo de maneras que ni te imaginas.
Sistema inmunológico:
Las descargas de adrenalina afectan al sistema inmunológico, lo cual nos hace más susceptibles a enfermarnos de otras enfermedades como resfriados, alergias o infecciones de todo tipo.
Actividad cerebral:

El enojo constante y sin mesura también golpea a nuestro cerebro, afectando su actividad y generando problemas de concentración, cansancio mental, dolores de cabeza, insomnio, depresión entre otros. Recuerda que nuestro cerebro controla todo el cuerpo, por lo que si no estamos sanos mentalmente, todo nuestro ser sufre.
Fallas en el corazón:
Algunas alteraciones que se pueden desencadenar son el aumento de la presión sanguínea y el daño a las arterias.
Dolores musculares en todo el cuerpo debido a la tensión provocada por las emociones negativas.
Digestión:

Al hacer coraje corremos el riesgo de afectar a todo nuestro intestino, lo cual conlleva problemas de digestión. E incluso puede afectar a nuestro estómago causando dolor.
No se trata de reprimir la ira, sino de controlarla y controlar tu temperamento para que ésta no sea muy constante en ti.
De igual manera existen muchas maneras de manejarla. Una de ella es respirar profundamente, analizar el problema y pensar calmadamente tu reacción. También recuerda que hacer ejercicio diariamente puede ayudarte mucho a combatir todo tipo de problemas de coraje.
